Ser emprendedor, ¿se nace o se aprende?

El reto de ser emprendedor

El reto de ser emprendedor

Esa es la principal pregunta que muchas personas con inquietud emprendedora se hacen.  Es sumamente crítica porque las respuestas que encuentren o les den otras personas podrían impedir poder crear, descubrir o desarrollar su espíritu emprendedor.

Ser emprendedor: ¿qué significa?

Pero, ¿qué significa ser emprendedor?  Para intentar contestar esta pregunta, pongamos el ejemplo de la conducta de un niño.  Típicamente encontraremos su característico poder de observación, su incansable capacidad por hacer preguntas, sus famosas actividades de “pruebas y error”.  Un niño es un investigador…   en resumidas cuentas, eso es ser emprendedor: aprovechar lo que nos rodea, aprender para qué sirve y descubrir como podríamos mejorarlo. Este descubrimiento se convierte en las oportunidades de emprender.  Solo necesitamos ser curiosos, investigadores y generar ideas a partir de ahí.  Algunas formas en las que se puede descubrir ideas que se podrían convertir en emprendimientos son:

  1. Visitando ferias y exposiciones.
  2. Aprovechando conocimientos previamente adquiridos.
  3. Considerar la crisis como una oportunidad. La inexistencia de algún producto o servicio podría ser el negocio que lo haga desarrollar su emprendimiento anhelado.

Generar  ideas permite a la persona dar el primer paso para dejar de ser un emprendedor de papel, que existe solamente en la mente, a ser un emprendedor con iniciativa y en rumbo a cumplir su propósito…  Pero ellas son solo el primer paso.

Existen  ciertas actitudes, circunstancias y vicios propios de nuestro medio, en parte creadas por nuestro sistema educativo, que hay que eliminar para desarrollar un espíritu emprendedor fuerte y creativo.  Algunas de ellas son:

  1. Permitir que otras personas lo desmotiven. Efectivamente en muchas ocaciones, las personas que nos rodean son tan conformistas que les molesta que alguien piense distinto y hacen lo posible por desmotivarlo.
  2. Leer muy poco o casi nada. Eso es fatal para un emprendedor. Haga hábito de la lectura; no cualquier tipo de lectura, sino aquella que le motive a seguir con su idea de negocio. Por ejemplo, lea historias de emprendedores.  Observe el camino de “espinas” que muchas veces significa ser emprendedor. Tales relatos le darán fuerza, ánimo e ideas de como superar los escollos.
  3. Tener una idea y no escribirla. Por el contrario, escriba su idea. Una vez que halla identificado su idea emprendedora, redáctela. Como dice el dicho “las palabras se las lleva el viento”; al escribirla no podrá olvidarla y podrá empezar a definir su misión.
  4. No escribir un plan. Ser emprendedor es más que una idea romántica, es el resultado de actitudes, decisiones  y acciones en un plan bien definido. La disciplina es fundamental.

Si usted se siente retado a ser emprendedor, felicitaciones. Dese el chance.  La gloria espera a los que se deciden a perseverar hasta encontrar el triunfo.